Padre eterno, en este nuevo amanecer nos acercamos a Tu presencia con un corazón humilde y agradecido. Gracias por el regalo de la vida, por Tu amor inagotable y por las nuevas misericordias que renuevas cada mañana. Hoy decidimos buscarte con todo nuestro corazón, creyendo en Tu promesa de que quienes te buscan sinceramente te encontrarán.
Dirige nuestros pensamientos, fortalece nuestra fe y enséñanos a caminar conforme a Tu voluntad. Aleja de nosotros toda distracción que nos aparte de Ti y llena nuestra vida de Tu paz, sabiduría y esperanza. Bendice a nuestras familias, nuestro trabajo, nuestros estudios y cada decisión que tomemos en este día.
Que Tu Espíritu Santo nos guíe, nos proteja y nos permita ser instrumentos de amor, justicia y verdad para gloria de Tu santo nombre. Amén. “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” — Jeremías 29:13 (RVR1960)

