OMS alerta sobre aumento de la epidemia de la tuberculosis

La agencia sanitaria de la ONU destaca que el gasto mundial en prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis durante 2020 no llegó ni a la mitad de la meta mundial prevista para 2022. Invertir en programas contra la tuberculosis es beneficioso no sólo para las personas que padecen la enfermedad, sino también para los sistemas de salud y la preparación para las pandemias.

La TB es una enfermedad infecciosa que suele afectar a los pulmones y es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, al cual se transmite de una persona a otra a través de gotitas de aerosol suspendidas en el aire, expulsadas por personas con enfermedad pulmonar activa.

La infección suele ser asintomática en personas sanas, dado que su sistema inmunitario actúa formando una barrera alrededor de la bacteria.

Los síntomas de la tuberculosis pulmonar activa son tos, a veces con flema que puede estar acompañada de sangre, dolor torácico, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudoración nocturna.

La TB puede afectar cualquier órgano del cuerpo humano; sin embargo, en un 85% de los casos, afecta a los pulmones (tuberculosis pulmonar. Pero también puede presentarse en el sistema nervioso, los huesos, la piel, los intestinos, los genitales, los ganglios

De todas las formas de tuberculosis, únicamente la pulmonar es contagiosa. Las bacterias de la tuberculosis se transmiten de una persona a otra por el aire. Estas bacterias se liberan al aire cuando una persona con enfermedad de tuberculosis de los pulmones o de la garganta tose, estornuda, habla o canta. Las personas que se encuentren cerca pueden inhalar estas bacterias e infectarse.

Aunque la tuberculosis se puede tratar mediante la administración de antibióticos durante seis meses, esta patología sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo dejando más de 4000 personas muertas por su causa y cerca de 30 000 portadoras de esta enfermedad prevenible y curable.

La situación es incluso peor para los niños y adolescentes que padecen la enfermedad. De acuerdo con las estimaciones correspondientes a 2020, un 63 por ciento de los niños y los adolescentes menores de 15 años con tuberculosis no recibieron tratamiento o no consta que se les hayan brindado los servicios de diagnóstico y tratamiento antituberculosos que les pueden salvar la vida.

Esta proporción fue incluso superior llegando hasta el 72 por ciento para los niños menores de 5 años. Es decir, casi dos tercios de los niños de estas edades que cumplían los requisitos para recibir tratamientos profilácticos no han sido tratados y, como consecuencia de ello, corren riesgo de contraer la enfermedad.

En las Américas, cada día mueren más de 70 personas y cerca de 800 enferman. Se estima que en 2020 había 18 300 niños con TB en las Américas, la mitad de ellos menores de 5 años.

Aunque se ha salvado la vida a 66 millones de personas desde 2000, la pandemia de COVID-19 ha revertido estos logros y, por primera vez en más de una década, en 2020 aumentó la mortalidad por tuberculosis.

Además, los conflictos que azotan Europa oriental, África y Oriente Medio han agravado la situación que viven los grupos poblacionales vulnerables.

La Covid-19 ha afectado desproporcionadamente a los niños y adolescentes con tuberculosis o que corren riesgo de contraerla, debido a que ha aumentado la transmisión en sus hogares y han tenido menos ocasiones para acudir a un centro de salud.

En el Día Mundial de la Tuberculosis, La OMS pide a los países que restablezcan con urgencia el acceso a los servicios de atención a la tuberculosis para todas las personas que los necesitan y, sobre todo, para los niños y adolescentes, tras las interrupciones causadas por la pandemia de Covid-19.

El tema del Día Mundial de la Tuberculosis 2022 es "Invirtamos en poner fin a la TB. Salvemos vidas" y recuerda la necesidad urgente de invertir recursos para intensificar la lucha contra la TB y lograr los compromisos asumidos por los líderes mundiales para acabar con esta enfermedad.

La inversión mundial en prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis en 2020 no llegó ni a la mitad de la meta mundial prevista para 2022, que asciende a $13 000 millones de dólares anuales. Además, se necesita destinar $1100 millones de dólares más a la investigación y el desarrollo.

En estos momentos, debido principalmente a la falta de financiación, es posible que no se alcancen las metas previstas para 2022 en la declaración política de la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas y la iniciativa emblemática FIND.TREAT.ALL del Director General de la OMS.

Entre 2018 y 2020 se trató contra la tuberculosis a 20 millones de personas, una cifra que llega solo a la mitad de los 40 millones previstos en la meta fijada para el periodo comprendido entre 2018 y 2022.

Durante ese mismo periodo se administraron tratamientos profilácticos contra la enfermedad a 8,7 millones de personas, es decir, solamente el 29 por ciento de los 30 millones previstos.

Esto es especialmente crítico en el contexto de la pandemia de Covid-19 que ha puesto en riesgo el progreso de la Estrategia Fin de la TB, y para garantizar el acceso equitativo a la prevención y la atención en línea con el impulso de la OMS para lograr la Cobertura Sanitaria Universal.

Las directrices actualizadas que publica la OMS incluyen nuevas recomendaciones sobre el diagnóstico, la prevención y el tratamiento centrados en el paciente:

·         Se ha ampliado la realización de pruebas diagnósticas para incluir las muestras no invasivas, como las heces.

·         Se recomiendan las pruebas moleculares rápidas para diagnosticar inicialmente la tuberculosis en los niños y adolescentes.

·         Se recomienda tratar durante 4 meses, en vez de 6 meses, a los niños y adolescentes que presenten formas no graves de tuberculosis farmacorresistente; del mismo modo, se recomienda una pauta terapéutica de 6 meses de duración para la meningitis tuberculosa, en vez de los 12 meses aconsejados hasta el momento. De este modo, se centra la atención en el paciente y se reducen los costos para los niños, los adolescentes y sus familias.

·         Se recomienda utilizar bedaquilina y delamanid, dos de los nuevos fármacos disponibles para tratar la tuberculosis farmacorresistente, en los niños de todas las edades, con el fin de que puedan tomar estos tratamientos orales con independencia de su edad.

·         También se recomiendan nuevos modelos de atención integrada y descentralizada a la tuberculosis que permitirán prestar prevención y tratamiento a los niños y adolescentes más cerca de sus domicilios.

La tuberculosis es tratable y curable. El tratamiento debe incluir una combinación de antibióticos tomados bajo la supervisión del personal de salud.

Este modelo se denomina Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado y es una de las estrategias que más han funcionado para garantizar la toma de los medicamentos.

Además de los antibióticos, el tratamiento debe incluir información, supervisión y apoyo a los pacientes con TB, para que el cumplimiento terapéutico se realice correctamente y no se continúe propagando la enfermedad. Tomando correctamente los medicamentos, la gran mayoría de los enfermos pueden curarse.

"Invirtamos en poner fin a la TB. Salvemos vidas, más inversiones salvarán millones de vidas, incrementando así el fin de la epidemia de la TB y así garantizar el derecho a la salud para todas y todos.

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