Reconocemos que sin Ti nada somos. Hoy entregamos en Tus manos nuestra familia, salud, trabajo, estudios y cada decisión que debamos tomar. Señor, guía nuestros pasos, fortalece nuestra fe y ayúdanos a vivir conforme a Tu voluntad. Que Tu paz gobierne nuestros corazones y que Tu Espíritu Santo nos dé sabiduría para enfrentar cada situación con confianza y esperanza.
Reconocemos Tu poderío. Tú eres Rey eterno, digno de honra y adoración. Gracias por nunca abandonarnos y por caminar siempre a nuestro lado. Amén. “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
— Lamentaciones 3:22-23.

