En República Dominicana está ocurriendo un hecho grave y silencioso que no puede seguir tratándose como un “problema técnico” de plataformas: ciudadanos, medios e instituciones han denunciado bloqueos, restricciones y reclamaciones automáticas sobre contenidos que incluyen el Himno Nacional Dominicano, como si el símbolo patrio pudiera ser propiedad privada de terceros dentro de sistemas digitales de monetización. Lo preocupante no es solo el bloqueo en sí, sino el precedente que se crea: que un símbolo nacional pueda quedar bajo el control de mecanismos automáticos y reclamaciones de terceros, afectando actos patrióticos, ceremonias escolares y contenido cultural.
Sin embargo, el Himno Nacional no es un producto ni un catálogo comercial. Es un símbolo constitucional de la Nación reconocido por el Art. 30 de nuestra Constitución, y permitir que se reclame como propiedad de alguien , aunque sea mediante sistemas digitales, equivale a tolerar una forma moderna de privatización simbólica. Cuando se restringe o se silencia el Himno por supuestos derechos de autor, no se está protegiendo un derecho legítimo: se está vulnerando indirectamente la libertad de expresión garantizada por el Art. 49, imponiendo límites injustos sobre un emblema que pertenece a todos los dominicanos.
Por ello, el Estado dominicano debe asumir este tema como prioridad institucional y no como una anécdota de redes, creando un protocolo nacional que exija a las plataformas eliminar reclamaciones indebidas sobre símbolos patrios, estableciendo un mecanismo oficial de verificación y respuesta rápida ante bloqueos, y garantizando que ninguna persona o empresa pueda monetizar o restringir el Himno como si fuera una obra privada. Al mismo tiempo, corresponde al Tribunal Constitucional fijar un criterio firme y vinculante que reafirme el carácter público del Himno frente a la apropiación tecnológica y delimite que ningún algoritmo ni intermediario puede producir efectos equivalentes a silenciar un símbolo constitucional: la Patria no puede quedar secuestrada por sistemas automáticos; el Himno no se reclama, no se bloquea y no se monetiza, se respeta.

