El economista Luis Manuel Piantini, ex vicegobernador del Banco
Central, aseguró que el crecimiento económico de la República Dominicana en 2025 no solo
fue insuficiente, sino que estuvo mal distribuido, concentrado en una élite y sostenido por
ingresos extraordinarios no aprovechados por el Estado.
“Aquí el 10% de la población se queda con el 50% de los ingresos. Así no hay forma de que la
gente sienta el crecimiento”, afirmó.
Durante su participación en el programa Propuesta de la Noche, que conduce el periodista
Manuel Jiménez por Teleimpacto, Piantini analizó los datos del más reciente informe del Banco
Central y del Ministerio de Hacienda, que reportó un crecimiento de 2.1% del PIB.
Para él, esa cifra no representa una recuperación sólida ni mucho menos un desempeño
saludable. “Muchos dicen que fue 2.1%, y aunque se quiera maquillar, ese crecimiento no
compensa el estancamiento en inversión privada, la caída del sector construcción ni el
aumento del déficit fiscal”, dijo.
El economista fue enfático en que “el problema aquí es estructural”, apuntando a una
economía sostenida artificialmente por un Estado que gasta más de lo que produce, con una
deuda pública que ya supera el 47% del PIB y un déficit fiscal de 3.4% al cierre del año.
“Tú no puedes tener una economía donde el 60% del empleo formal lo crea el sector público.
Eso es insostenible”, advirtió.
Inversión mal dirigida y gasto ineficiente
Piantini criticó el uso del gasto público como herramienta de estímulo económico, sin que
existan retornos tangibles para el desarrollo productivo. “Cada vez que se aumenta la nómina
pública, se está drenando capital del sector que sí puede generar empleo real”, subrayó.
En su opinión, muchos de los empleos públicos “existen para entorpecer procesos y luego
‘resolverlos’, justificando su presencia”.
Al referirse al desempeño de la inversión extranjera directa, que según el Banco Central
alcanzó más de 5 mil millones de dólares en 2025, Piantini relativizó su impacto: “No todo lo
que brilla es oro. Muchas de esas inversiones se concentran en sectores que no derraman
beneficios al resto de la economía, como la minería o los proyectos solares que dependen de
importaciones”.
Contratos mineros: “El Estado está perdiendo ingresos millonarios”
Uno de los señalamientos más críticos fue dirigido a la falta de reforma en los contratos
mineros, en especial con Barrick Pueblo Viejo. Piantini reveló que el gobierno dejó de percibir
más de 30 mil millones de pesos este año por no actualizar mecanismos impositivos vinculados
al precio del oro.
“Eso se eliminó en 2016 y nadie ha explicado por qué. Cuando el precio del oro se dispara, el
Estado debería recibir más. Pero no lo hace. Esa es una pérdida absurda”, denunció.
Agregó que si bien la empresa minera tiene derecho a su rentabilidad, “también debe
desprenderse de una mayor proporción cuando recibe ingresos extraordinarios”. “Ese oro no
vuelve. Es un recurso no renovable. Hay que sacarle el mayor provecho ahora, no después”,
recalcó.
Sector construcción y productividad en picada
El exfuncionario lamentó el declive del sector construcción, históricamente motor del
crecimiento dominicano. “Durante tres años consecutivos se ha contraído.
Eso afecta directamente el empleo, el comercio, la industria. Aquí se criticó mucho que el
crecimiento antes venía del cemento y la varilla, pero era lo que movía la economía”,
argumentó.
Añadió que otros sectores como zonas francas, industria y turismo crecieron “de forma
marginal”, y que el único que mostró expansión significativa fue la banca, gracias al amplio
margen entre tasas activas y pasivas. “La banca sí crece, y mucho, pero eso no se traduce en
desarrollo ni en bienestar”.
“Aquí no hay incertidumbre internacional, hay falta de inversión”
Piantini también desmontó el discurso oficial sobre el impacto de factores externos. “No me
digan que es por incertidumbre internacional. Taiwán creció casi un 9%, y tiene a China
respirándole en la nuca. Polonia creció 5% en medio de la guerra. Aquí lo que hay es falta de
inversión y trabas institucionales”, afirmó.
Finalmente, propuso reformas urgentes para reducir trabas burocráticas, mejorar la eficiencia
del gasto y renegociar contratos claves. “No podemos seguir haciendo que el país trabaje para
el gobierno. El gobierno tiene que trabajar para el país”, concluyó.

