El magistrado Justiniano Montero,
presidente de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), afirmó que
la ética judicial, como instrumento de prevención y comportamiento de jueces,
juezas y servidores, constituye un pilar esencial para el fortalecimiento de la
confianza ciudadana y legitimidad del sistema de administración de justicia.
El juez Montero hizo el
señalamiento al participar como expositor invitado de la conferencia virtual:
“Importancia de la Ética Judicial y el Rol de los Órganos de gobernanza del
control de la ética en la Aplicación de los Códigos de Comportamiento Ético”,
auspiciada por la Organización Internacional para la Formación Judicial (IOJT)
y la Red Iberoamericana de Escuelas Judiciales (RIAEJ).
“El primer aspecto, es que
debemos decir que, desde esa visión de Código de Comportamiento Ético, tú vas a
tener el enfoque de que son instrumentos de prevención. Es posible concebir un
proyecto de educación ética como fórmula para continuar mejorando la
administración de justicia”, sostuvo el magistrado durante el evento moderado
por Armando Andruet, director Internacional de la Cátedra de Ética Judicial
“Manuel Ruiz Tejada”, de la Escuela Nacional de la Judicatura de la República
Dominicana.
Insistió en que jueces y
funcionarios judiciales son garantes de la credibilidad y confianza pública en
la institución, al tiempo que agregó que el Poder Judicial tiene un Código de
Ética que ha sobrepasado los linderos de otros códigos de diversas sociedades y
naciones.
Dijo que la función ética debe
siempre responder a la visión de fomentar la confianza pública y credibilidad
en las instituciones. En sentido los actores activos del sistema deben estar
claro en que la ética pública derivada de los principios y valores que
identifican la institución debe ser el norte a seguir, así lo consigna la
lógica, desde la perspectiva de la relación jueces en su relación con el Poder
Judicial.
Expuso que la ética y los órganos
de aplicación representan herramientas esenciales para orientar la actuación de
quienes integran el sistema de justicia, al establecer principios que
fortalecen la integridad institucional.
Resaltó el rol estratégico de los
órganos responsables de la aplicación y supervisión de los códigos éticos para
cumplir una función no solo disciplinaria, sino también preventiva, orientadora
y formativa, al acompañar a jueces y servidores judiciales en la correcta
interpretación de los principios éticos ante situaciones complejas del quehacer
jurisdiccional.