Articulo: Tolerancia cero

Tolerancia cero POR ALBERTO QUEZADA 

Todo esfuerzo dirigido adecentar este país debe ser aplaudido por todos los dominicanos y dominicanas que aspiren a construir y vivir en una mejor sociedad. No hay dudas. Creo que nadie, absolutamente nadie, que sueñe con un mundo mejor y una colectividad nacional más sana y progresista esté opuesto a cambiar el estado de cosas en que nos encontramos. Lo digo porque este pueblo está harto de tanto saqueo, extorsión, dispendio y explotación mafiosa de sus riquezas materiales sin castigo de parte de grupos sociales, políticos y económicos nacionales y extranjeros. Ha llegado el momento de desmontar paradigmas, derribar esquemas y cambiar modelos y códigos de conductas que por décadas han infligido daños irreparables al tejido social. En fin, es el tiempo de tolerancia cero a la corrupción y la impunidad. El daño institucional han sido demasiado, el trastorno espiritual no tiene parangón. Hay veces que me pregunto cómo es posible que este país siga de pie ante tanta barbarie, depredación y robo. Uff…!. Este país no puede ni debe seguir así! Ahora bien, pero de ahí a pretender festinar la lucha contra la corrupción mediante el esparcimiento de denuncias alegres, campañas sucias e infamias contra particulares e instituciones, es una canallada que no debe permitirse. Eso señores, lo que hará es más daño que bien a la necesaria y noble causa de la lucha contra la corrupción y la impunidad, así como a la instauración de un régimen de transparencia y rendición de cuentas en suelo dominicano. Es cierto que la sociedad dominicana pide a gritos un alto en la corrupción pública y privada y a la prolongada impunidad que se ha aposentado por décadas en su tejido social. Pero no se puede relajar esa lucha. No es momento para este tipo de cosas, el país vive una situación muy difícil y delicada y lo que más necesita es del esfuerzo común y la unidad nacional de todos los dominicanos. Dedicarle espacio y tiempo al chisme y la intriga política no es oportuno ni racional. 


El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo.quezada.alberto218@gmail.com

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