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| Saul Villajos |
ECONOMIA
SANTO DOMINGO.— Saul Villajos se ha convertido en una de las figuras empresariales que más expectación está generando alrededor del ámbito financiero privado en República Dominicana. El empresario español hizo algo que parece sencillo, pero que ha resultado determinante: miró donde muchos no miraban y escuchó a quienes durante demasiado tiempo nadie escuchaba. Pequeños comerciantes, emprendedores y familias encontraron en el proyecto de Dominicredit una puerta que antes parecía cerrada, mientras más de 250.000 dominicanos forman hoy parte de la demanda y las expectativas generadas alrededor de una estructura que continúa creciendo a una velocidad extraordinaria.
Pero detrás de ese crecimiento existe algo que Villajos
considera todavía más importante: profesionalidad, organización y palabra.
Quienes han trabajado cerca de él destacan precisamente su obsesión por el
control, su enorme capacidad de trabajo y una personalidad que combina
determinación empresarial con una sorprendente cercanía humana. Villajos dio su
palabra cuando comenzó este proyecto y no se ha movido ni un milímetro de ella.
Ha reinvertido, asumido riesgos y continuado avanzando incluso en los momentos
más complejos. Su filosofía siempre ha permanecido intacta: crecer,
profesionalizar, incorporar tecnología y conseguir que cada vez más capital
pueda llegar de manera responsable a quienes realmente lo necesitan.
Ese recorrido ha provocado que su nombre ya esté presente en
los más importantes círculos empresariales y financieros dominicanos. No
necesita aparentar poder; su personalidad, sus resultados y su capacidad de
ejecución hablan por él. Cercano, bromista, directo y extremadamente leal con
los suyos, quienes lo conocen descubren detrás del empresario a una persona que
escucha, recuerda de dónde viene y en ocasiones a repetido una frase que
prácticamente se ha convertido en su filosofía de vida: “La vida es muy
sencilla cuando estás rodeado de la gente correcta”.
Dominicredit representa hoy la dimensión de esa ambición. Lo
que comenzó como una estructura pequeña pretende evolucionar hacia una
organización financiera altamente profesionalizada, tecnológica y con capacidad
para manejar volúmenes de capital cada vez mayores. Su objetivo declarado es
situar a Dominicredit entre las grandes referencias financieras de la región,
pero sin abandonar aquello que hizo diferente al proyecto desde el primer día:
estar cerca de la gente.
Quizá esa sea la verdadera explicación del fenómeno
Villajos. Mientras su nombre ya forma parte de los círculos cada vez más
importantes del país, continúa hablando con la misma naturalidad con
empresarios, trabajadores, comerciantes y familias. No olvida a quienes
confiaron desde el principio ni esconde su agradecimiento hacia República
Dominicana. Parte de su visión empresarial consiste precisamente en devolver
oportunidades al país que también se las dio a él.
Saul Villajos no llegó a República Dominicana simplemente
para hacer negocios. Llegó para construir, organizar, invertir y dejar huella.
Y mientras miles de dominicanos esperan que Dominicredit continúe ampliando su
capacidad para acceder a nuevas oportunidades, quienes conocen al empresario
coinciden en algo mucho más sencillo: Villajos todavía considera que esto acaba
de empezar. No parece dispuesto a frenar, y hoy aspira a sentarse en la primera
línea del panorama financiero del Caribe.
Barrios de todas las provincias del país se sienten
agradecidos, cientos de miles de familias a nivel nacional bendicen y dan
gracias a Dios por DOMINICREDIT. Gracias Villajos.

