La grandeza de Balaguer es reconocida hasta por sus más acerbos críticos.

Por Mario Díaz.

La estrella política del líder insigne del PRSC, doctor Joaquín Balaguer, cada vez brilla, con renovados esplendores en el firmamento de nuestra nación, y cada vez más es el número de ciudadanos que reconocen la grandeza de nuestro presidente histórico, no solo como político desde cuya atalaya trascendió a la historia, sino también como un fino escritor, poeta, ensayista, narrador, cuyas letras han sido recogidas en una fecunda producción que puede equipararse con la facundia de los grandes escritores españoles de la generación del 98.
La noche de anoche, como reza el título del famoso bolero, se llenó de gozo espiritual al escuchar las pinceladas de didáctica testimonial de un nutrido grupo de intelectuales dominicanos, reunidos en el panel que tuvo a bien organizar la Escuela de Formación del Estado Civil de la Junta Central Electoral, cuya actividad estuvo dedicada al gran estadista y líder Joaquín Balaguer. 
La emoción que sentí al ver la presencia de creadores tradicionalmente críticos acérrimos de Balaguer, ponderando con justicia ese rico legado de realizaciones que el líder forjó para beneficio del país y de las nueva generaciones, me conmovió y me reafirmó mi amor y admiración hacia esa figura estelar que ha sido motivo de inspiración de toda mi familia en el esfuerzo de participar en la política con honestidad, decoro y dignidad, y con la mira siempre puesta en trabajar para el país.
Me siento muy complacido de haber obtemperado a la invitación que me hiciera la JCE, para asistir al acto que para mí fue emotivo, decididamente trascendente por la calidad del público presente y porque el mismo emite el mensaje de que ya la intelectualidad joven ha comenzado a evaluar la obra de Balaguer en su auténtica vertiente, sin los epítetos de pasiones que le restan calidad y objetividad a la crítica.
Las palabras de Joaquín Ricardo calaron como brasa, quemando la apatía e indiferencia de muchos de los presentes y de los ausentes que pensaron que ese acto sensacional iba a convertirse en un cenáculo de críticas hacia la figura de nuestro líder. Quiero destacar la satisfacción que sentí al escuchar  como uno de los críticos y escritor virtuoso, el intelectual ALFREDO LOZANO, que con su pluma había hasta ofendido a mi líder eterno, recogía todos esos párrafos que publicó durante años, en contra del Dr. Joaquín Balaguer, para echarlos, la noche de anoche, en un zafacón histórico, tras firmarlo con un mea culpa que humildemente aceptamos todos los balagueristas que nos dimos cita en esa actividad.
Lamento mucho, que solo unos pocos de los que permanecemos como reformistas celosos, al lado del Ing. Antun, fuimos testigos de esa excusa pública, y logramos disfrutar de ese gran banquete de disquisiciones sonoras  que nos alimentó el espíritu  y no sentó a la mesa con nuestros antípodas en la ilusión, para rendir homenaje a ese líder imperecedero cuya impronta está escrita en nuestra historia con letras de oro.

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